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divendres, 16 d’agost del 2013

OLGA OROZCO (1920-1999)




El 15 d'agost de 1999 moria Olga Orozco, gran poeta argentina. Havia nascut el 16 de març de 1920.

Va viure a Toay, a La Pampa, i a Buenos Aires fins que el 1928 la família es va trasladar a Bahía Blanca, per retornar més endavant a la capital. Va estudiar a la universitat i des de molt joveneta va formar part d'un grup literari surrealista, Tercera Vanguardia. Va treballar en el periodisme i va dirigir diferents publicacions literàries. També feia comentaris sobre teatre a una emissora de ràdio. Va treballar d'actriu en diferents ocasions. Va rebre moltes influències, com ara les de San Juan de la Cruz, Rimbaud, Nerval, Baudelaire, Milosz o Rilke que van portar-la a elaborar una poesia molt personal.

A Toay té una Casa Museu en la qual es realitzen diferents activitats culturals i que compta amb una bona biblioteca. És una de les poetes argentines i hispanoamericanes més importants del segle XX.




BREU ANTOLOGIA 

La mala suerte

Alguien marcó en mis manos,
tal vez hasta en la sombra de mis manos,
el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura.
Su tienda es mi morada.
Envuelta estoy en la sombría lona de unas alas que caen y que caen
llevando la distancia dondequiera que vaya,
sin acertar jamás con ningún paraíso a la medida de mis tentaciones,
con ningún episodio que se asemeje a mi aventura.
Nada. Antros donde no cabe ni siquiera el perfume de la perduración,
encierros atestados de mariposas negras, de cuervos y de anguilas,
agujeros por los que se evapora la luz del universo.
Faltan siempre peldaños para llegar y siempre sobran emboscadas y ausencias.
No, no es un guante de seda este destino.
No se adapta al relieve de mis huesos ni a la temperatura de mi piel,
y nada valen trampas ni exorcismos,
ni las maquinaciones del azar ni las jugadas del empeño.
No hay apuesta posible para mí.
Mi lugar está enfrente del sol que se desvía o de la isla que se aleja.
¿No huye acaso el piso con mis precarios bienes?
¿No se transforma en lobo cualquier puerta?
¿No vuelan en bandadas azules mis amigos y se trueca en carbón el oro que yo toco?
¿Qué más puedo esperar que estos prodigios?
Cuando arrojo mis redes no recojo más que vasijas rotas,
perros muertos, asombrosos desechos,
igual que el pobrecito pescador al comenzar la noche fantástica del cuento.
Pero no hay desenlace con aplausos y palmas para mí.
¿No era heroico perder? ¿No era intenso el peligro?
¿No era bella la arena?
Entre mi amado y yo siempre hubo una espada;
justo en medio de la pasión el filo helado, el fulgor venenoso
que anunciaba traiciones y alumbraba la herida en el final de la novela.
Arena, sólo arena, en el fondo de todos los ojos que me vieron.
¿Y ahora con qué lágrimas sazonaré mi sal,
con qué fuego de fiebres consteladas encenderé mi vino?
Si el bien perdido es lo ganado, mis posesiones son incalculables.
Pero cada posible desdicha es como un vértigo,
una provocación que la insaciable realidad acepta, más tarde o más temprano.
Más tarde o más temprano, estoy aquí para que mi temor se cumpla.





Las muertes

He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
de la piel del lagarto,
inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
de alguna lágrima;
arena sin pisadas en todas las memorias.
Son los muertos sin flores.
No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
infames lechos vendidos por la dicha,
porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
gota de salmuera.
Esa y no cualquier otra.
Esa y ninguna otra.
Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
de nuestra vida.



Lejos, de corazón en corazón...
Lejos,
de corazón en corazón,
más allá de la copa de niebla que me aspira desde el fondo del vértigo,
siento el redoble con que me convocan a la tierra de nadie.
(¿Quién se levanta en mí?
¿Quién se alza del sitial de su agonía, de su estera de zarzas,
y camina con la memoria de mi pie?)
Dejo mi cuerpo a solas igual que una armadura de intemperie hacia adentro
y depongo mi nombre como un arma que solamente hiere.
¿(Dónde salgo a mi encuentro con el arrobamiento de la luna contra
el cristal de todos los albergues?)
Abro con otras manos la entrada del sendero que no sé adónde da
y avanzo con la noche de los desconocidos.

(¿Dónde llevaba el día mi señal, pálida en su aislamiento,
la huella de una insignia que mi pobre victoria arrebataba al tiempo?)

Miro desde otros ojos esta pared de brumas
en donde cada uno ha marcado con sangre el jeroglífico de su soledad,
y suelta sus amarras y se va en un adiós de velero fantasma hacia el naufragio.
(¿No había en otra parte, lejos, en otro tiempo, una tierra extranjera,
una raza de todos menos uno, que se llamó la raza de los otros,
un lenguaje de ciegos que ascendía en zumbidos y en burbujas hasta la sorda noche?)
Desde adentro de todos no hay más que una morada bajo un friso de máscaras;
desde adentro de todos hay una sola efigie que fue inscripta en el revés del alma;
desde adentro de todos cada historia sucede en todas partes:
no hay muerte que no mate, no hay nacimiento ajeno ni amor deshabitado.
(¿No éramos el rehén de una caída, una lluvia de piedras desprendida del cielo,
un reguero de insectos tratando de cruzar la hoguera del castigo?)
Cualquier hombre es la versión en sombras de un Gran Rey herido en su costado.

Despierto en cada sueño con el sueño con que Alguien sueña el mundo.
Es víspera de Dios. Está uniendo en nosotros sus pedazos.



Lejos, desde mi colina

A veces sólo era un llamado de arena en las ventanas,
una hierba que de pronto temblaba en la pradera quieta,
un cuerpo transparente que cruzaba los muros con blandura
dejándome en los ojos un resplandor helado,
o el ruido de una piedra recorriendo la indecible tiniebla de la medianoche;
a veces, sólo el viento.

Reconocía en ellos distantes mensajeros
de un país abismado con el mundo bajo las altas sombras de mi frente.

Yo los había amado, quizás, bajo otro cielo,
pero la soledad, las ruinas y el silencio eran siempre los mismos.

Más tarde, en la creciente noche,
miraba desde arriba la cabeza inclinada de una mujer vestida de congoja
que marchaba a través de todas sus edades como por un jardín
antiguamente amado.
Al final del sendero, antes de comenzar la durmiente planicie,
un brillo memorable, apenas un color pálido y cruel, la despedía;
y más allá no conocía nada.

¿Quién eras tú, perdida entre el follaje como las anteriores primaveras,
como alguien que retorna desde el tiempo a repetir los llantos,
los deseos, los ademanes lentos con que antaño entreabría sus días?

Sólo tú, alma mía.

Asomada a mi vida lo mismo que a una música remota,
para siempre envolvente,
escuchabas, suspendida quién sabe de qué muro de tierno desamparo,
el rumor apagado de las hojas sobre la juventud adormecida,
y elegías lo triste, lo callado, lo que nace debajo del olvido.

¿En qué rincón de ti,
en qué desierto corredor resuenan los pasos clamorosos de una alegre estación,
el murmullo del agua sobre alguna pradera que prolongaba el cielo,
el canto esperanzado con que el amanecer corría a nuestro encuentro
y también las palabras, sin duda tan ajenas al sitio señalado,
en las que agonizaba lo imposible?

Tú no respondes nada, porque toda respuesta de ti ha sido dada.

Acaso hayas vivido solamente
aquello que al arder no deja más que polvo de tristeza inmortal,
lo que saluda en ti, a través del recuerdo,
una eterna morada que al recibirnos se despide.

Tú no preguntas nada, nunca, porque no hay nadie ya que te responda.

Pero allá, sobre las colinas,
tu hermana, la memoria, con una rama joven aún entre las manos,
relata una vez más la leyenda inconclusa de un brumoso país.

dissabte, 21 d’abril del 2012

Gloria Bosch Maza





Avui penjo l'aportació de l'altra Glòria Bosch, Gloria Bosch Maza, poeta en llengua castellana.




OBRA PUBLICADA:    
·         “DE CARNE Y VERSO” (Ed. Libertarias, 1995),  Premio Hnos. Argensola 1994
·         DEDALO DEL DESEO” (Ed. Huerga & Fierro, 1998), Premio V. Benasque 1997
·         “UNA LLAMADA TUYA BASTARA PARA SANARME” (Ed. Carena, 2003), accésit 
Premios Marco Fabio Quintiliano del Ayuntamiento de Calahorra;
·         “DESNUDARIO”  (Ed. Jirones de Azul, 2007), junto a Mª José Aldunate y Nora Almada.

 Ha sido incluída en las Antologias de Poesia:
·         “CIRCUNSTANCIAS”  (Abecedaria, 1993)
·         “POETISAS ESPAÑOLAS” (Ed. Torremozas, 2002)
·          “EL PODER DEL CUERPO” (Ed. Castalia, 2009)
·         “OTRAS VOCES”  plaquette conjunta con 6 poetas más.

PREMIOS LITERARIOS:
  • 1er PREMIO POESIA “Jocs Florals Casc Antic, 1991
  • 1er PREMIO PROSA “Jocs Florals Casc Antic, 1992
  • FLOR NATURAL Ayuntamiento de Premiá de Mar, 1992
  • 2º PREMIO RELATO CORTO Casal de la Dona. Pineda de Mar, 1993
  • 2º PREMIO POESIA Casa d´Aragón, Lérida 1994
  • MENCIÓN ESPECIAL “Festival de la Poesia Parets del Vallés”
  • 1er PREMIO LITERATURA RÀPIDA  A. Jovenes Escritores.  Alcalá de Henares, 1994
  • 1er PREMIO HERMANOS ARGENSOLA,Ayuntamiento Barbastro, 1994
  • 1er PREMIO POESIA Villa de Benasque 1997
  • Accésit Premio Poesia Ayuntamiento de Calahorra 2003
·         2on. PREMIO del VIII Certamen de Cartes de Amor-2007
·         2on. PREMIO II CONCURSO CULTURAL EUROPEO FEAFASS 2011

Es fundadora del grupo Veus de Dones desde 1994 con el que trabaja para dar 
a conocer la poesia por medio de recitales poéticos musicados y lecturas dramatizadas.
Su último montaje “MALATINAS” (Poesia Latinoamericana de mujeres con música 
en directo y video) creado y dirigido conjuntamente con Mª José Aldunate fue 
subvencionado por el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison y 
representado en diferentes espacios, entre ellos el mismo Centro de Cultura, 
la Diputación de Córdoba, Centre Cívic Sagrada Família (Setmana de la Poesia de 
Barcelona 2011) y la Presó de Dones de Wad-Ras.

CURSOS:
Ø  Taller de Escritura Creativa con Zulema Moret (Barcelona)
Ø  Verso Dramático con Emilio Gutiérrez Cava (Barcelona)
Ø  Improvisación teatral con Loredana Cozzi (CCD F. Bonnemaison)
Ø  Recitación con la poeta y actriz Elisa Lucinda (Barcelona)
Ø  Microrrelato con la escritora Flavia Company (Barcelona)
Ø  Tècnica de la voz con Ana Estrada de l´Institut del Teatre

OBRA PUBLICADA A INTERNET:    www.Veus-de-dones.blogspot.com /             www.escritoras.com


______POEMAS GLORIA BOSCH_______

Barrio Chino
Viví la infancia en una planta baja
en pleno Barrio Chino
en medio de dulces y lecheras
interrogantes y ojeras.
Un gato negro se paseaba entre mis piernas
mientras yo, con un lápiz mordido,
jugaba con un poema.
Algunas tardes merendaban en casa
clientes diferentes
mendigos, prostitutas, travestidos
-buena gente-
otras, me sentaba en una silla baja
para ver como la vida, vestida de rojo,
se paseaba contoneándose por la acera.
Ahora vivo en un quinto sin ascensor
-he mejorado-
tengo palomas en la azotea
y un día invité a la vida a que subiera.

de “Una llamada tuya bastará para sanarme” (Ed. Carena)

Receta de cocina frustrada a las finas hierbas

Apenas empiezo a saborearte
y ya me entran ganas de comerte
mordisquear tus orejas despacio
lamer tu cuello lentamente,
prepararte un aderezo con mi aliento
mezclar tu saliva con mis dedos.
Apenas empiezo a intuirte
y ya me entran ganas de servirte
un manjar de caricias y de halagos
invitarte a degustar mi condimento
sazonar con mis manos tu cintura
hornear el deseo a fuego lento.
Apenas empiezo a tramar la receta
cuando te deslizas con cautela hacia la mesa
y con la exquisita canela de tu boca
dispones ante mí la escapada.
Argumentas que hay exceso de alimento
y que mantienes una dieta muy estricta
me dejas rebosantes las manos de especias
y un desfile se inicia de pucheros y cazuelas.
El orégano previsto en tu mejilla
la pimienta salpicada en tu mirada
la vainilla extendida por tu nuca
la menta en tu piel y la mostaza.
El comino, el limón, la hierbabuena
el romero en tu frente, en tus labios la salvia
el azafrán y el laurel en tus hombros
por tus dientes el anís, la alcaparra.
Uno a uno los ingredientes que aguardaban tu llegada
retroceden a su lugar de origen
y yo, apenas me dispongo a iniciar la retirada
congelo en la memoria el menú del deseo
por si alguna vez te apetece paladearme
y a mí me entran ganas de evocarte
y es que apenas empiezo a conocerte
y ya siento el impulso de adobarte.       

 “De carne y verso” – Ed., Libertarias,1995)

Propuesta


Te propongo esta noche
llegar a un acuerdo,
un diálogo entre mi cuerpo y tu cuerpo
una conversación sin palabras,
un silencio de proyectos,
que tus dedos interpreten
el lenguaje de mis dedos.
Te propongo, simplemente,
alargar la caricia,
no planear la llegada a la cima
sino navegar con el remo de mis brazos
no utilizar para nada el salvavidas
ni que el tiempo detenga la mirada
dirigida a los botones de tu camisa.
Te propongo un pacto de susurros,
una tertulia de gemidos,
un monólogo de gritos,
que todo lo que no dijimos
en la piel permanezca escrito.
Te propongo una noche interminable,
lenta, muy lenta, tan lenta
que cuando nos interrogue la mañana
no sepamos quiénes somos
ni hacia dónde vamos,
como si aprendiéramos de nuevo a leer
igual que dos niños pequeños,
como si aprendiéramos de nuevo a escribir
sobre el pálido folio de nuestro cuerpo.
Te propongo una lectura corpórea
desde el prólogo de tus ojos
hasta el epílogo de mi boca.


 “Dédalo del deseo”, Ed. Huerga & Fierro, 1998

Aromas

Hueles a canela y a tabaco
a vino dulce y a perfume caro
Tu nuca huele a ginebra
tus besos me saben amargos.
Hueles a ciudad y a sabor ácido
a café recién hecho y a piel de plátano.
Huele tu cuerpo a sábanas de raso
al insomnio de la noche
hueles a cansancio.
Hueles que esto se acaba
huelo que dejaré de olerte
-al menos tenemos buen olfato-


 “Dédalo de deseo”, Ed. Huerga & Fierro, 1998

Poema ortográfico

Ya te quiero hasta sin comillas
sin puntos suspensivos,
sin acento, sin mayúsculas.
Te quiero y no sé si quiero
ocultarte entre paréntesis
poner punto y seguido a cada encuentro
dejarte entre guiones
subrayar cada verso que me inspiras.

Ya te quiero hasta sin palabras
sin comas, sin interrogantes
sin conjunción ni sílabas
te quiero, por supuesto, sin punto y aparte.

No deseaba mostrarte mi texto amoroso
prefería escribir un poema en tu cuerpo
con mis dedos sordos
pero tú te fuiste hacia mi diptongo
y me dejaste temblando apoyada en el folio.

Ya te quiero
quizás ya te quise
antes de que supiera que iba a quererte
pero me atraparon los signos
la geografía de tu nombre
el código del lenguaje.
Ahora ando a la deriva por la hoja en blanco
pero echo el ancla en una esquina
y en minúsculas
y con un lápiz gastado
dispongo fecha y despedida
y firmo, firmo que te quiero
ante notario.


(“Dédalo del deseo”- Ed- Huerga & Fierro, 1998)

Amigas

              
Mis amigas son un manojo de flores frescas
en el jarrón de mi vida
y tienen una peculiaridad
al regarlas me riego a mí misma
porque no sólo adornan el salón de mi presente
también contribuyen a reconstruir mi pasado
y a componer mi futuro,
son piezas clave de mi puzzle fragmentado.
Cada una es un pedazo de mi espejo
un reflejo, una imagen de mí misma
un dígito de mi clave secreta.
Mis amigas son la familia no impuesta
la sangre que no corre por mis venas
pero sí la savia que cabalga por mi alma
dejándome en cada vivencia una huella.
Ellas escriben en las páginas de mi libro
y acompañan mi dolor porque también lo conocen,
saben de mi soledad y mis angustias,
mis luchas, mis fracasos, mis temores.
Son capaces de hacerme reír en mi propio entierro
y besar mis heridas cuando sangran,
guiarme en el laberinto cuando me pierdo
y callar cuando se impone el silencio.
Mis amigas son los bastones que me faltan
cuando mi alma anda un poco torcida,
tienen la habilidad de ser transparentes
y frágiles como el cristal pero consistentes.
No concibo mi vida sin su presencia
y aunque empiezo a contarlas desde mi mano izquierda
cuando las observo reunidas, abiertas a la vida,
veo un abanico desplegado de infinitas varillas.
Mis amigas son las caricias que me faltaron
cuando yo era niña.     
          

(de “Una llamada tuya bastará para sanarme”)


Aviso Urgente de Ruanda  
                                                                      
Faltan manos urgentes para repartir alimentos
para sepultar a los muertos
para apartar a esa dama negra
que se contonea insolente entre los cuerpos.
Faltan manos y pies
y un cargamento humanitario de caricias
faltan cientos de toneladas de energía
un poblado entero de paciencia
un pozo sin fondo de altruismo
y una minúscula, tan sólo una minúscula
dosis de vergüenza.

Faltan ataúdes, cruces,
abrazos, convicciones,
madres en potencia,
falta suero, ladrillos,
canciones de cuna, decisiones,
sobredosis de ternura con urgencia.

Faltan palabras,
demasiadas palabras para acabar el poema.

(de “Una llamada tuya bastará para sanarme”)

Poema Instancia

Me dirijo a ti, por la presente
si tienes a bien adjudicarme
una noche cualquiera para besarte
a la luz de la luna o entre tinieblas
entre mis sábanas o entre tus piernas.
Siendo consciente de que mi premura
es incompatible con tu escasez de tiempo
efectúo las gestiones oportunas
a fin de que no caduque mi deseo.
Esperando cumplir los requisitos
establecidos a tal efecto
curso esta petición con carácter urgente
y adjunto documentación en forma de verso.
En Barcelona, a una hora cualquiera
y en día impreciso del mes de noviembre
firmo la presente instancia desde mi cama
acechando la puerta con obsesiva mirada.


(de “Una llamada tuya bastará para sanarme”)


El despertar


Abrí los ojos, se hizo la luz
y el desierto fue desierto, sin espejismos.
Te vi como eres, con tus brillos y tus sombras
y supe que el camino no sería liviano
que los obstáculos
formarían parte del paisaje
que habría altibajos
y horas donde no saciaría mi sed.
Supe con una repentina lucidez
que lo nuestro no llegaría a buen puerto
-las oleadas que recibo cuando pasas
logran agitar mi navío-.
Aprendí que es más útil arrancarse
la venda de los ojos
cuando todavía es pronto
cuando la visión es casi nula.
El amor no es el ciego
somos nosotros que no vemos.



de “Desnudario”


Apaga la luz

 “Apaga la luz, nena”
me decía mi madre de pequeña
y yo, como una ladrona
al borde del peligro
le robaba a la noche horas de sueño
para gozar de mi vicio favorito: un libro.

“Apaga la luz, mujer”
me decía mi padre con enojo
y yo, a regañadientes
me perdía en el pasillo
deseando que alguien
-no precisamente Aladino-
alumbrara mis sueños
con su linterna mágica.

“Enciende la luz, mamá”
le digo ahora a mi anciana madre
para intentar arrancarle
el miedo que tiene a la oscuridad
y al túnel por el que atraviesa
al final de sus años.
Y ella, que a veces no me hace ni caso,
enciende la luz de la mesita de noche
para robarle, como una ladrona
al borde del peligro,
la agenda al destino.


(de “Una llamada tuya bastará para sanarme”)